bien

Bienvenidos a mi rincón:

Ese lugar necesario en la vida de todos.

Un espacio útil para hacernos crecer, para conocernos, para aceptarnos y llegar así a amarnos.

Un lugar donde analizar, preguntar, reflexionar... un lugar para aprender y compartir lo aprendido!!!

5.11.12

SI YO PUEDO... TU PUEDES!!!



A estas alturas supongo que ya muchos sabéis que, aparte de éste, también tengo un blog de cocina. Lo hice pensando en mis hijas y en todos esos jóvenes  que por una razón u otra se encuentran fuera del hogar familiar y echan de menos las comiditas de mamá, las comidas de "andarporcasa".
La verdad es que cuando lo creé, no podía imaginar que me llegase a dar tantas satisfacciones y me motivase tanto a aprender.
Son muchos los que a través del blog o de la cuenta que habilitamos en "facebooklandia", me mandan mensajes con sus dudas, sus miedos y su desaliento a la hora de cocinar. Es precisamente por ellos por lo que estoy aquí compartiendo, a modo de anécdota, esta experiencia que un día tuve y de la cuál aprendí una gran lección. Una lección que, hoy, después de muchos años, sigue siéndome útil.
Comencemos pues:
_Hace muchos, muchísimos años, en un bello lugar, vivía una linda princesita.... ahhh no, que esto no es un cuento... esto es real, muy real!!!
Ahora si, comencemos de nuevo:
_Hace muchos años, demasiados para mi gusto, apenas tendría unos 17 u 18 años, entré a trabajar en una pequeña fabrica de confección. La costura me gustaba desde niña y no lo hacia nada mal, aunque debo reconocer que allí aprendí muchísimo más.
Puede que os parezca inmodesta, pero la verdad es que sentía que mi jefe me valoraba y apreciaba. Me pedía opinión  y confiaba en mí, sobre todo, a la hora de encargar las tareas más delicadas. Supongo que se debía a que yo era una de las que más experiencia tenia con la aguja y el dedal en aquel momento, aunque visto desde la perspectiva que dan los años, hoy se que esa experiencia era totalmente nula.
Que confiase en mí me llenaba de satisfacción, pero también es verdad que ese hecho me hacia estar más horas de las habituales delante de la máquina de coser. Aún así no me importaba, yo era una joven muy curiosa y me encantaba aprender de él que era un magnifico profesional.
Y aprendí mucho, muchísimo, sobre todo en cuanto a lo relacionado con el corte y los patronajes, que era lo que más me costaba en aquellos momentos. Sentada en mi silla cumplía con mi tarea, pero por el rabillo del ojo, le miraba siempre que estaba diseñando algo y procuraba aprender.
También acudía a mí cuando quería hacer algo para su esposa o sus hijas y  la verdad es que aquello no me disgustaba, a pesar de hacerlo siempre fuera de mi horario de trabajo y sin ganar nada con ello. Disfrutaba con la satisfacción personal de la cuál antes hablé y del aprendizaje que obtenía a cambio.
Ese día en concreto, el día que me dio la lección más importante de todas, era el día previo al bautizo de su segunda hija. Era un sábado por la tarde y yo no era más que una joven con ganas de salir corriendo a disfrutar el fin de semana con mi novio y mis amigos... os imagináis, verdad???
Pues bien, ese día, a mi querido jefe se le ocurre decirme que si me puedo quedar a hacer, para él, unos pantalones.... diosssssss, unos pantalones de hombre!!!
Una cosa era que yo me atreviese a hacerme mi propia ropa y otra muy distinta era hacer unos pantalones de hombre. Aquí ya estamos hablando en serio, hablamos de sastrería, se requerían unos conocimientos y yo sólo era una niña, una simple aprendiz.  Me asusté, esa es la verdad, y le dije que no, que yo no sabía, que no podía hacer pantalones de hombre.
Su respuesta, como ya os digo, fue una de las mejores lecciones que él me enseñó y que tanto me ha ayudado a lo largo de mi vida.
Se dio la vuelta y se marchó. Yo, tan ilusa, creí que me había entendido y había desistido de la idea, pero no fue así, al rato volvió con el pantalón ya cortado, se sentó a mi lado y me dijo:
_!!!Si yo puedo... tu puedes!!!
Sólo fue eso, pocas palabras... pero, madre mía, cuanto contenido albergaban!!!
Comenzó a decirme como debía prepararlo y fui cosiendo a la par que él me iba dictando, siempre a mi lado. Me daba consejos y me ayudaba con la plancha, me enseñó lo importante que era hacer uso de ella para que me facilitase la labor.
Recuerdo perfectamente que era un pantalón de tela vaquera, con bolsillos y con esas enormes campanas que entonces se llevaban tanto... jooo, si es que hace como mil años de eso!!!
Siempre he creído que si lo hubiese hecho él mismo hubiese tardado menos, pero ahora veo claro que lo que pretendía era enseñarme a mí.
Aquel día no fuimos a comer a casa, nos pasamos la tarde en la fabrica cosiendo. Su hermano trajo unos refrescos y unas tapas de un bar cercano y allí nos dio las "tantas menos cuarto".
Cuando terminamos, satisfechos ambos, me volvió a decir:
_¿¿¿Ves Choni???... !!!Si yo puedo... tu también puedes!!!  Si una persona puede hacer algo, tu también puedes, mejor o peor, pero puedes, te costará algo más al principio, pero con la practica  lo iras perfeccionando.
Al otro día, el del bautizo, vi mi jefe feliz, en su fiesta, con su familia y con sus pantalones nuevos. Por supuesto que yo también estaba allí, disfrutando de la fiesta y sintiéndome muy orgullosa de mí misma... podía, siiiii!!!
¿¿¿Moraleja del cuento, que no es cuento, sino que es real???... Pues que somos nosotros mismos, pobres humanos, los que nos ponemos las limitaciones.
Esta moraleja se hace extensible a cualquier situación o circunstancia de la vida. En las personales, en las laborales y en la cocina también... por que no???
Yo procuro ponerla en practica todos los días y en todas las circunstancias y la verdad es que hasta el día de hoy me ha sido de gran utilidad.
Como veis en la foto, hoy sigue siendo la costura mi forma de expresión, me encanta diseñar y crear con mis manos, es el medio con el cuál me gano la vida, con el que disfruto enormemente y es una de mis muchas pasiones.
La cocina es otra de ellas, la fotografía, la informática, la escritura... con todas ellas sigo la misma norma... y con todas me va muy bien!!!
A vosotros, jóvenes, estudiantes, aprendices de la vida, una cosa os digo:
_No os pongáis limitaciones, que nada ni nadie os frene en vuestro proceso de aprendizaje. Es cierto que a veces necesitareis ayuda, si es así no temáis... pedidla!!!
Nadie nace enseñado, a todos nos tocó aprender y todos tuvimos dudas y miedo. Tened confianza en vosotros mismos y en los demás, porque seguro que, a tu alrededor, siempre habrá alguien dispuesto a compartir sus enseñanzas con vosotros.
Pero nunca os desaniméis, nunca os desalentéis, nunca perdáis la esperanza, nunca digáis no puedo... porque si yo puedo... tu  también puedes!!!

13 comentarios :

  1. Me ha encantado tu bonita historia. Estoy totalmente de acuerdo con tus palabras pero por desgracia la gente de nuestra generación que me parece que es la misma,o casi, no es igual que la de ahora. POr supuesto que hay de todo, pero han tenido una vida más fácil y el esfuerzo no es a lo que más acostumbrados están. Me encanta la frase-consejo de tu jefe y me la quedo porque yo soy de las que se obstinan en conseguir las cosas a base de currar mucho. NO siempre se obtiene el resultado requerido, pero la satisfacción de haberlo intentado, es lo que vale. Un beso amiga y gracias por este post.

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  2. mira en mi blog: http://recetasymasestela.blogspot.com.es/

    tienes un regalito, espero que te guste...

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  3. Cuanta razón tienes Choni!! por eso mi blogg tiene ese nombre: si quieres, puedes!! las limitaciones nos las ponemos nosotros mismos, sólo tenemos que dejarnos ir y, mejor o peor, podemos hacer lo que nos propongamos!!
    Un besete y Feliz semana!!

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  4. preciosos diseños, me gusta mucho lo que haces. entiendo perfectamente por lo que pasaste en esos momentos de aprendizaje y la frase es de las que se te quedan para siempre.(a mi me paso con mi maestra, pero me hizo hacerle el vestido de novia a su hija, yo por aquellos años solo tenia 15 años y en la clase había mujeres de mas de 50 años que llevaban aprendiendo con ella mas de cinco años, pensé que me lo pedía a mi por mi facilidad de cambiar horarios y ellas no, pero después de terminarlo, me dijo que me lo encargo a mi porque estaba justo en el momento mejor de aprender, que las otras alumnas ya habían cogido vicios o manías y a ellas no les iba a quedar como ella quería. eso me hizo amar mi trabajo, y ahora que casi no puedo coser, lo paso realmente mal. cuando te gusta tu trabajo, no importan las horas dedicadas. ya lo hemos hablado antes, pero lo echo mucho de menos.
    besos y gracias por enseñarnos tu trabajo.

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  5. Hola Choni vengo a traerte un regalito, a ver si te gusta, recogelo en mi blog!

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  6. ¡Qué entrada más maravillosa, una enseñanza de vida que ojalá se inculcara a los niños desde pequeños y con tanta paciencia como la que tuvo tu jefe!
    Besos y feliz puente.

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  7. Qué vestidos tan bonitos! cada uno tiene algo especial y distinto del anterior, me encantan.

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  8. QUE HISTORIA TAN BONITA, ME HE EMOCIONADO LEYENDOLA Y ES TODA LA VERDAD DEBERIAMOS TENER ESA FRASE SIEMPRE PRESENTE. UN BESITO Y GRACIAS POR FORMAR PARTE DE MI BLOG Y AQUÍ ME TIENES A MÍ.

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  9. Tienes toda la razón, querer es poder y nadie es mas listo que nadie, solo hay que querer, cierto que ahora, no se el motivo, eso no se da mucho, pero...creo que ellos se lo pierden.
    Tambien quiero decirte que yo sigo el lema que tenia mi abuela, lo digo en mi presentacion de mi blog. "muriendo y aprendiendo" y eso es lo que yo hago, todos los dias aprendo cosas.
    Hces unas modelos muy bonitos, te felicito, feliz año y un abrazo.Sefa

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  10. Pues Choni tu te lo has dicho todo si yo puedo modelar tu también jajaja, yo opino lo mismo que te dijo tu jefe, si otra persona puede yo también, tardaré mas o menos o me quedará mejor o peor pero yo puedo jajaja. Un besazo preciosa.

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  11. Hola Choni, es cierto a veces nosotros mismos nos ponemos limitaciones y así luego pasa lo que pasa :P
    Con tu permiso por aquí me quedo.

    Saludos desde felicidadenlavida;
    Un abrazo,
    Francisco M.

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  12. El afán de superación y el trabajo son dos valores que debemos inculcar a nuestros hijos de manera incansable, con tu anecdota lo has definido estupendamente.. y tus modelos son maravillosos (igual que tus recetas) me encantas Choni!!

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  13. Choni no me salen las palabras, tengo un nudo n la garganta...sabes pq...eres guapisima pero por dentro eres maravillosa, un beso, con cariño....

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